Cuando era el mar, no me dijo la belleza que llevaba.
Volví de nuevo a mi agujero de polvo, creyendo al amor de las muchachas de orilla, creyendo al entendimiento de los hombres organizados, creyendo a la invención, a la televisión.
Y estoy todavía en este agujero de polvo lamentando la monotonía y el espacio de mi horizonte de mar. Cuando era el mar, no me dijo que se podía, sin envejecer, observarla la toda vida. ... Manteniendo en mi agujero de polvo, de los esqueletos en mi cráneo, de los asesinos sobre los mis ámbitos de batalla,
Soy un niño infeliz venido del mundo sin permiso, y una muchacha que lo deja sin amor,