Liguelog de
gauchoveloz
del 15-Jul-2007 a las 23:41:52
Definitivamente no es un cuento corto, pero en fin, este es uno de tantos trabajos que tengo, espero y les guste....
Aquel día ya tarde, estaba en mi cuarto contemplando ese cielo tormentoso, con los sonidos de los estruendosos relámpagos, ese día decidí hacer nuevas amistades, nuevas "ciber amistades", entre a navegar en el Internet y duré parte del día hasta altas horas de la noche, platicando con una chica que me cautivaba su forma de escribir y expresarse, después de casi 5 horas de platicar con ella nos despedimos y acordamos vernos de nuevo en el mismo salón al día siguiente. Pasé toda la noche pensando en ella e imaginándome como era físicamente, mi mente empezó a divagar sin poder parar, imaginándome a nosotros dos en un gran salón blanco, solos los dos parados, besándonos apasionadamente, acariciándonos tan con tanta honestidad, esas caricias tan tiernas y apasionadas, nuestras lenguas jugando una con la otra dentro de nuestras bocas, un juego de manos atrevidas e insaciables...
De pronto desperté y ya era de día, un día soleado después de una noche tormentosa, ese día en el Internet la chica puntualmente estaba ahí, vi su nombre al entrar y no dude en decirle que nos conociéramos, no podía esperar para verla, le mande el mensaje e impaciente aguarde la respuesta, la cual fue: ¡“me fascinaría conocerte”! Una gran alegría contagió todo mi cuerpo. Le dije en donde y a que horas sería nuestra primera cita que era en un café muy elegante. Ella llegó puntualmente, supongo, cuando abrí la puerta nerviosamente la vi... sentada a la mesa con una rosa blanca y una humeante taza de café, su cabello sobre sus hombros, sus ojos azules, toda una diosa. Me senté nerviosamente y comenzamos a hablar hasta que en un par de horas nos levantamos para ir a su departamento.
Una vez en su departamento me asombre, al ver muchos cuadros y dibujos en todo el lugar; nos sentamos en la sala, y conversamos sobre amores, traiciones, desilusiones entre otros tantos temas. Fue en ese momento cuando un comentario me dejó impresionado, ¿como podía ser que una persona tan linda podría sufrir así?, y me di cuenta instantáneamente que el físico, en ese momento, no implica que antes un trauma se hizo presente en su vida.
Con tristeza en sus ojos me miro fijamente y dijo.
- de pequeña, mi padrastro abusó de mi sexualmente - Eso por supuesto me dejo frío de la impresión, lo único que atine a decir fue
- lo siento mucho" - pero es obvio que eso no la consoló lo suficiente. Me interrumpió diciendo.
- la verdad no tienes por que sentirte así, yo sola he podido desahogarme gracias a la pintura, gracias a esto estoy aquí, gracias a eso he podido salir adelante - pero, - ¿por qué me dijo eso?, ¿podría una persona ser lo suficientemente abierta, para contarle algo tan terrible a otra, el primer día de conocerse?; - en fin -dije yo- ya me tengo que ir, ya es tarde - Se levanto y me llevó a la puerta. - Muchas gracias - me dijo con un todo tranquilo y despreocupado, pero muy sincero- de nada -dije yo- tan cortante como no lo había sido en toda la velada. Salí de ahí con rumbo a mi departamento, cuando estaba en la escalera de servicio de su edificio, mire el reloj y tan solo eran las 9:30 de la noche. Una vez en mi auto reflexione y me dije - ¿como pude ser tan frío.? - Durante los siguientes días entraba al mismo salón de chat con la esperanza de que estuviera ahí y poder pedirle una disculpa, pero no tuve éxito; así que tome una decisión que cambio mi vida para siempre, decidí ir a visitarla; al llegar toque la puerta con desesperación, ella abrió la puerta igual de bella que la primera vez, igual de radiante e igual de sensual que aquella noche en el café. Al estar mirando a esa persona tan bella solo dije - quiero que me dibujes... - Ella se me quedó mirando muy nerviosamente, y después de un rato en silencio me invito a pasar; con mas calma le dije - quiero que me dibujes, quiero ser parte de la solución a tu problema. Si esta bien por ti. - Ella se quedó sin palabras, solo mirándome con esos ojos tan llenos de amor, deseos, y ternura; e inconscientemente dijo - esta bien, iré a prepararme, tu haz lo mismo -
Al regresar ella a la sala, se llevó una gran sorpresa al verme sentado en la alfombra desnudo, tan solo con mi alma cubriéndome todo mi cuerpo. Estaba sentado, viendo hacia la calle por una gran ventana que estaba enfrente de mi. En cuanto me vio me lanzó una mirada llena de deseos, deseos que yo sabía que tenía que satisfacer. Seria se sentó y comenzó a dibujarme; ahí estábamos los dos, yo desnudo en el piso de su sala y ella en una mesa, haciendo lo que más le gustaba, lo que más le ayudaba...
Mi corazón latía a un ritmo incontrolable, por mi cabeza solo cruzaban unas cuantas ideas, realmente era difícil concentrarse en algo especial, no tenía la suficiente mentalidad como para pensar en otra cosa que no sea ella y en la tan erótica situación que estaba viviendo. Esa chica debía ser mía, tenía que hacerla mía, de pronto empecé a imaginarme a nosotros dos en una cama, besándonos apasionadamente, e incontrolablemente, acariciando nuestros cuerpos desnudos, tocando nuestros corazones que latían al mismo tiempo, sintiendo esa respiración apresurada sobre nuestras bocas, nuestras manos temblorosas sujetándose una a la otra, recorriendo cada centímetro de su cuerpo con gran entusiasmo, con gran salvajismo, pero a la vez con tanta delicadeza, nuestras lenguas haciendo exquisitos y excitantes movimientos... terminé -dijo, despertándome súbitamente de mis sueños. Después de eso solo fue un adiós pero uno muy largo, ella me dijo que tenía que dejar la ciudad porque se iría a estudiar, eso me dejo totalmente desconcertado, al imaginarme que nunca podría tener en mi manos a esa rosa tan perfecta.
En ese momento solo atiné a decir: "pues felicidades y mucha suerte", devastado partí hacia mi departamento demasiado deprimido, al día siguiente ella tomaría el vuelo de las 9:00 de la mañana al cual no asistí, despedirme de ella una sola vez es todo lo que mi corazón soportaba, tan solo dejé que el instante pasara.
Paso el tiempo y ambos seguimos con nuestras vidas, yo estudiando filosofía y ella pintura muy pero muy lejos de mi corazón. Con el transcurso de los años nunca más supe de ella, hasta que un día sentado en el sofá de mi casa, viendo la tele visión, un comercial apareció anunciando una exposición de pinturas; no sé por que pero una extraña fuerza me obligo a ir y hasta hoy no dejo de estar agradecido.
Al llegar a la exposición un cuadro llamó inmediatamente mi atención, uno no en verdad perfecto o inspirador, sino uno sombrío y extraño, él título: “Noche en el día”. Después pasé a otro salón y un enorme cuadro con marco color oro llenó a mis ojos de curiosidad; se trataba nada mas que de “mi” cuadro, era yo desnudo en la sala de esa persona tan exquisita que mi memoria no recordaba pero mi corazón la recordaba cada segundo de cada día; me quede anonadado al ver esa pintura. Unas murmuraciones detrás de mí decían: “la autora de estos cuadros dará un discurso”. Solamente tenía que ver a esa persona, me conformaría con verla tan solo un instante, no me importaba que no le hablara, tan solo tenía que verla. Mientras comenzaba la clausura de la exposición, solo una pregunta rondaba mi mente: “¿sería esa criatura tan perfecta de la que mi corazón estaba profundamente enamorado?”; salí de dudas inmediatamente... ¡era ella! No podía creer cual lejos había llegado. Me le quede mirando durante en largo tiempo, estaba igual que como la recordaba, solo que ahora más exitosa, de algún modo ella sintió la mirada tan penetradora, me vio e interrumpió el discurso para lanzarme una mirada llena de amor y pasión, siguió titubeando con el discurso. Al final del evento yo era la única persona parada en medio de ese gran salón blanco y de pronto una persona sale del área de los vestidores... mi gran amor se dirigía a mí, con ese sexy caminar, con ese cabello de seda que me cautivó desde el principio. Mis ojos se llenaron de alegría y mi corazón empezó a latir incontrolablemente, mis manos y piernas empezaron a temblar. Ella fue la primera en romper el silencio que reinaba en ese ambiente, con una voz amorosa me dijo: “¡que alegría verte de nuevo! Nunca pensé que... fue en ese momento cuando inconscientemente la interrumpí con un gran beso, repentinamente mi primer sueño con ella se ¡estaba volviendo realidad! “... nosotros dos en un gran salón solos los dos besándonos apasionadamente, acariciándonos tiernamente...” su ardiente lengua recorría los lugares más recónditos de mi boca, su radiante aliento agitado y nervioso, soplaba dentro de mi, sus labios acariciando los míos, mordiéndolos delicadamente. Poco después salimos del lugar y fuimos al café donde la conocí, platicamos y platicamos, de tantas cosas en ese largo tiempo que estuvo lejos de mis brazos. Después me invito a su departamento, nos sentamos en su sala, la misma sala que me había visto desnudo frente a ella.
Platicando hasta altas horas de la noche me senté enseguida de ella y la miré fijamente a los ojos, le dije: “quiero que seas mía” “hazme tuya” –-comentó con un poco de nerviosismo en sus palabras. En ese preciso momento comenzamos a besarnos, a acariciarnos, a desvestirnos... nos levantamos del sillón, pero sin separarnos ni un solo segundo, caminamos hacia su cuarto y al entrar nos acostamos en la cama para terminar lo que habíamos empezado, le fui quitando la blusa delicadamente al poco tiempo su pecho quedo al descubierto y lo apretó contra el mío, como tratando de unir las dos almas; estábamos los dos desnudos en su cuarto y sin pensarlo comenzamos a hacer el amor...
... al terminar, los dos cansados, con la respiración agitada, como si hubiéramos corrido un kilómetro sin detenernos, abrazados tiernamente, ella escuchando mi corazón que latía tan fuerte con la cabeza recargada en mi pecho, solo me dice: “fue estupendo” las delgadas sabanas cubrían nuestros cuerpos empapados en sudor, pero aún así los dos abrazados fuertemente.
Después de esos momentos llenos de pasión y romance nos levantamos para dirigirnos al baño y tomar una ducha juntos; ya dentro nos mirábamos fijamente, éramos un par de almas enamoradas una de la otra, tal y como la primera vez, recordando viejos momentos comenzaron a pasar imágenes por mis ojos mientras acariciaba su cuerpo perfecto, seguíamos besándonos y acariciándonos.
Ahora mientras escribo estas líneas recuerdo a esa mujer tan especial, su pelo cayendo sobre sus hombros, sus labios carnosos a los que me gustaría estar besando en este momento, recuerdo su lengua ardiente a la que me gustaría estar acariciando con la mía, sus ojos azules tan penetradores y exquisitos. Pero desafortunadamente solo eso me quedan recuerdos...
El día siguió su rutina como todos los otros. Esa tarde fue la más romántica que jamás haya sentido en mi corazón, pero desafortunadamente la felicidad no duró mucho. Ya en la noche fuimos a la cama pero algo le molestaba, algo no estaba bien, me sentía incomodo cuando la veía a los ojos. Estábamos abrazados tan fuertemente que podía sentir como la inquietud gobernaba su piel. Cubiertos por loas sabanas blancas de la cama, soñaba como tenía a la mujer de mi vida, recordaba como había conseguido tenerla conmigo, pero en la realidad se estaba convirtiendo en una pesadilla. Ya en la madrugada sentí como se levantaba de la cama, y se colocaba justo enfrente de mi cuerpo dormido en la cama súbitamente sentí unas gotas de una especie de líquido cayeron sobre mi pecho y escuche un lamento, un lamento que no tenía explicación ni motivo. Después de eso no pude sentir ni escuchar nada más.
Me llevé una gran impresión al ver a mi amada que yacía muerta en la alfombra de la habitación, las sabanas con manchas de sangre, mi pecho con un rastro de su hermosísima sangre. No podía creer lo que estaba viendo, me arrodillé junto a ella, la levanté y la sostuve fuertemente contra mi pecho, llorando solo pensaba en ¡¿por qué?! ¡¿por qué?!, era solo eso en lo que me podía poner a pensar. Instintivamente levanté la vista a una pequeña mesa que estaba en la habitación, sobre ella se encontraba una carta escrita en un papel blanco.
La carta decía así:
“mi querido protector.
Es obvio que ya te diste cuenta del gran error que cometí, es obvio que ya te diste cuenta que no tuve las agallas para decirte la verdadera situación, no tuve las fuerzas para decirte que cuando me fui de la ciudad aquella tarde, no era para estudiar, sino tenía que ver a mi esposo e hija. Te pido que te calmes por lo menos hasta que termines de leer esta carta.
Ahora es muy tarde para intentar remediar esto, así es como tomé esta cobarde decisión de terminar con mi sufrimiento y evitar el tuyo, ya que tarde o temprano te darías cuenta y la desilusión sería mucho más fuerte. Te ruego que me creas que nunca había sentido algo como lo que sentí por ti. Te estaré esperando y por favor sigue con tu vida, no seas tan cobarde como lo fui yo.”
Estoy sosteniendo esta carta en mi mano izquierda mientras que con la derecha estoy escribiendo estas trágicas líneas que se podrían confundir con un guión de una telenovela. Sobre la mesa contemplo un trozo de espejo, que cuando terminé de leer la carta me dirigí al baño y con un certero golpe descargué toda mi furia en el espejo; sostengo ese pequeño trozo con la esperanza de que me devuelva a mi gran amada. No me importa lo que haya hecho, no me interesa con quien estuviera, tan solo estoy demasiado convencido de que estaba en realidad arrepentida de su pasado, y ha asegurado un buen futuro sacrificándose ella misma.
El día cae y el sol se pone frente a mi ventana, y no hago nada más que mirar el mortal objeto, el trozo de espejo con una afilada punta, con mi corazón latiendo incontrolablemente tomo el espejo y lo empuño con una seguridad increíble. El reloj comienza a dar las campanadas, las últimas de mi vida, cuando por fin llega a la sexta, el reloj calla, y yo comienzo a sentir como la respiración va disminuyendo, siento como toda la habitación comienza a dar vueltas, no puedo contenerme en una sola pieza, simplemente me es muy difícil permanecer----