El ego impone sus deseos, los deseos exigen esfuerzos por nuestra parte y, a veces, están limitados en algún tiempo futuro. Ambas cosas, los esfuerzos y la espera para ver cumplidos los deseos del ego, nos crean preocupaciones y dudas que nos hacen sufrir. El sufrimiento no nos deja ser libres ni felices.
El secreto está claro, anular el deseo es frustrar al ego.
Sin deseo no hay esfuerzos, esperas ni sufrimientos.
Sin ego hay libertad y visión.
La felicidad está ahi donde siempre ha estado, en nuestro interior.
La felicidad está dentro de cada uno/a