Definitivamente, Jim Morrison es el icono más representativo de la contracultura hippie de los 60. Más que un visionario o sex simbol, jimbo era un hombre culto, deboto de la filosofía, la poesía, la literatura y la historia griega. Fiel admirador de los "escritores malditos" como Nietzche, Rimbaud, Kafka o William Blake, sus letras reflejan su enorme influencia literaria. Morrison ya era un icono generacional en vida y su muerte solo contribuyó a convertirlo en mito.