No sabremos dónde, qué o cómo estaremos mañana o el siguiente día o el siguiente año pero... hoy llueve. Ahora puedo ver las gotas de lluvia caer apresuradas como si cada una marcara el compás del tiempo. Y así como la lluvia cubre rápidamente el suelo, tu esencia cubre todo mi espacio.
¿Dónde estuviste todo este tiempo? No puede la tierra ser fértil sin el agua, no puede haber ríos sin caudal, no hay pasión sin sangre, ni tiempo sin espacio. Y así como el suelo seco espera a cada gota para nutrirse, yo espero volver a saber de ti día a día. Creando un espacio-tiempo interpolado, entre gota y gota, una presencia constante de tu espíritu invisible.
Dame gotas pequeñas como lo has hecho porque si con gotas pequeñas has embellecido mi paisaje de un día a otro, quiero disfrutar esta bendición lo más que se pueda. Pero no dejes de llover para que en el amanecer de tu perlado rocío podamos compartir una campiña fértil con frutos sanos, praderas frescas y el olor de la tierra. Así estos momentos me acompañarán como inspiración de otros tantos destinos y desatinos que aún desconozco.
Días de lluvia