El amor inteligente está integrado por los siguientes elementos imprescindibles: corazón, cabeza y espiritualidad.
Con la esfinge de la palabra amor se acuñan muchas monedas falsas, como por ejemplo decir que hacer el amor es lo mismo que tener relaciones sexuales. Semejante error, muy extendido y divulgado en los últimos años, tiene unas consecuencias muy concretas, pero quizá la más negativa es la visión "zoológica" del amor, esto es, la reducción del amor a sexo. Los que vayan por ese camino lo van a tener muy difícil a la hora de establecer una pareja sólida, firme, estable, duradera.
Insisto que una cosa es enamorarse, emborracharse de alguien, quedarse prendado de ella, y otra muy distinta mantener ese amor con fuerza suficiente a medida que pasa el tiempo. Cuando uno está conquistando, está entrando en lo más íntimo de la persona y, a la vez, descubriendo lo que uno mismo lleva adentro. Si la amistad es donación y confidencia, nos permite conocer a alguien por dentro y entusiasmarnos con aquello de lo que es portador, lo que anuncian sus palabras, sus gestos y sus actitudes. Se realiza un trabajo de exploración recíproca, de captación total, de expedición privada que busca el porqué de la conducta. Entre belleza exterior y belleza interior se establece un puente por el que circulan los sentimientos, apoyados cada vez más en la inteligencia y la espiritualidad.
Todo el proceso del enamoramiento está envuelto en un halo de misterio: fascinación y sorpresa, ilusión y deseo de lo mejor. Se produce un trasvase de ideas, conceptos y puntos de vista, y se tiene la impresión de que se conoce a la otra persona de toda la vida. Las dificultades que el compromiso mutuo implica se superan con comprensión y esfuerzo. Los enamorados se juegan la vida y se embarcan en una aventura, porque cuando el amor es auténtico uno quiere vivir con la persona elegida para siempre. Es como decirle: "Tú no morirás nunca en mí, eres mi vida".
El amor no es egoísta. Su única referencia es el otro. El amor acaba con la soledad. Amar es vivir en el otro, desde él y para él. Por eso el amor es libertad y prisión.
El Amor Inteligente