Toda ética empieza por ser una semántica, tenemos que preguntarnos si estamos de acuerdo sobre los mismos términos, si estamos entendiendo lo mismo, por ejemplo, es muy común, a partir de mi generación y seguramente las siguientes, decir, -oye pinche burgués- y pensamos que es un insulto, ¿ustedes saben cuál es la historia de la burguesía?, ¿saben qué es un burgués? Tiene ocho siglos de historia, y es la clase más fascinante que existe, que jamás haya existido. Ahí el hijo de un panadero, es decir, hijo de pobres, no hijo de príncipes, porque trabaja, porque tiene astucia, o inteligencia o las dos juntas, porque es calculador, porque es luchón, se transforma en dueño del pan Bimbo; éste es el burgués, es el que rompe el dictamen del destino y ésta es la aventura de la burguesía. Entonces antes de utilizar los términos vamos a saber de qué estamos hablando, no sólo utilizar los términos.
Saben que la ignorancia no es un problema muy grave. La ignorancia, que sabe que es ignorancia, es muy accesible, quiere aprender generalmente. La que es peligrosa, es la ignorancia que se ignora, es el pequeño saber, el que piensa que sabe porque sabe apenas algo, y entonces empieza a discutir y ya no es accesible ya no abre sus puertas.
Es lo que pasa muchas veces en las discusiones que tienen los jóvenes y los menos jóvenes, estos que se pretenden politizados, por ejemplo: leyeron tres líneas, citan a Marx, no leen a Marx porque Marx es muy difícil, citan a Lenin, no lo han leído tampoco, no saben de historia. Tienen tres cositas en la cabeza, las manejan así, a lo bestia, y ya las saben: esa es la ignorancia que se ignora. El problema es que en un sistema democrático es la ignorancia mayor. Esos se ponen a decidir y hacen mayoría, generalmente hay un filósofo y tres mil ignorantes, y los tres mil ignorantes son lo que ganan. Este es el gran problema de la democracia. La ley del bulto. No la ley de la razón.
- Ikram Antaki
La Ignorancia que se Ignora