Se ha cerrado la temporada de caza y ahora procede la práctica del tiro. Pronto las rondas, las apuestas, la convivencia, las risas, los cuentos, los discos destrozados y los que osan huir ilesos entre una buena carne, el cielo abierto y algún buen pensamiento crean un verdadero placer. Ahora tiñendo el papel puedo decir que estoy en el lugar correcto, el momento exacto y eso ocurre en cualquier instante. Vivo un día a la vez, sólo donde la vida ocurre. No mañana, no ayer: Simplicidad, dicen los sabios. Esto es lo que perdemos en la actualidad, la simplicidad que nos hace disfrutar y vivir cada inhalación de aire que toma nuestro cuerpo para realizar mejores decisiones.
Cada día me topo con alguien que su vida está atravesada por complicaciones absurdas y artificiales. Creen hacer mucho y no hacen nada, se sienten siempre insatisfechos o desencajados. Viven confrontado sus propias verdades y se dicen razonables. La complejidad de sus sueños les favorece, dándose cuenta que la realidad que no les es propia les satisface.
Bueno, dejémoslos vivir como quieran, mientras continuemos… Carga, cuida tu postura, asienta la culata, pega el codo, siente el viento. -¡Listo!- Nivela el cañón, concéntrate y cuida tu respiración - ¡Pull!-. ¡Swing…! Observa, decide, apunta… ¡Bang! ¡Bang! ¡Bang! Así de simples y rápidas son las cosas cuando estás seguro de lo que quieres y cómo lo quieres.
¡Listo…! ¡Pull! ¡Bang! ¡Bang! ¡Bang!